Toda palabra queda pequeña, ante el enorme torrente fotográfico que se distribuye sin freno por toda la red. La exuberante  cantidad de imágenes irradiadas, ha ido colándose de tal forma delante del  espectador, que la asimilación y la ordenación de ideas propias del lenguaje visual y fotográfico ha dado paso, a un nuevo tipo de desarrollo y aprendizaje, ajeno a lo que conocíamos hace apenas una década. Hoy la fotografía se aprende por asimilación y se utiliza como una forma de lenguaje muy recurrido y universal.

 

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