Y ahora entiendo por que un día algunos cuelgan la cámara y mandan todo al carajo… y es que hacer fotos puede terminar siendo algo tan vicioso y adictivo como comer pipas.. si… además con una de esas bolsas tamaño extragrande, de manera… que al final teniendo el estomago repleto y harto hasta no poder más… miras al fondo del paquete y ves que todavía quedan más de las que te has comido. El hartazgo es brutal, entran ganas de coger el paquete y pegarle un puntapié y encalarlo en lo alto del campanario lleno de palomas para que ellas se coman el resto.

Cuando entro en este fatal bucle, me acuerdo de Love Exposure y la iniciación en matería fotografica de Honda Yu y su transformación en genio de la mano del sabio de las “panty shots”… con un maestro como Sion Sono siempre parece que  el paquete pipas se  termina muy deprisa 😀