Las ráfagas de las cámaras fotográficas y su utilización siempre han tenido algo de polémica, a priori parece que conseguir buenas fotos con una ráfaga es mucho más fácil que sin ella y que casi pervierte el fundamento fotográfico del momento decisivo y la foto única como baluarte del buen fotógrafo.

En los últimos quince días he incorporado esta herramienta en la toma de mis fotos, buscando ametrallar en vez de utilizar el revolver, disparar varias fotos seguidas se ha podido hacer siempre, lo único que cambia es el intervalo de disparo y la facilidad con la que se ejecuta la acción.

En principio puede aparentar ser cierto que tomar una foto es más facil con ráfagas, pero las ráfagas por muy rápidas que sean no sirven para mejorar una composición o capturar una imagen que pasa rápidamente  por delante, de hecho toda ráfaga empieza por una primera foto y mi experiencia ha sido:  Si la primera sale mal… todas las demás también… al revés suele pasar lo mismo.

¿Mejor tener la opción ráfagas conectada? Desde hace unos días pienso que si, por un lado no te impide disparar foto a foto, no te hace olvidarte de la importancia de la primera foto y el resto de aspectos necesarios y por otro… hoy en día no hay que pagar más por disparar fotos. La pregunta sería ¿Por que no? como cualquier automatismo moderno, en según que ocasiones te puede ayudar y digo en según que ocasiones, por que su utilización debe quedar relegada a situaciones de extrema emergencia, cuando te excedes, la sensación es totalmente frustrante.

Otro prejuicio para la papelera de reciclaje.

Valencia 11/2013