Queremos esconder lo feo, lo bochornoso, lo escatológico, en nuestra realidad diaria. En la foto de calle de esta España de hoy algunas cosas son inevitables, no nos engañemos; en los primeros años del siglo XXI nuestra calles aparecen llenas de meadas… esquinas oscuras y húmedas en las que uno puede oler aunque intente evitarlo, ese a veces cargante y pestilente aroma que se mezcla con el de los los aceites de los bares y las colonias de los que pasean.

Pero son esas cosas las que tendrán que marcar las calles de unos tiempos, como los graffitis, como las ropas de los que caminan, como el estilo de los edificios o los señales de tráfico y serán todas estas cosas más que ningunas otras las que nos tendrán que transportar a un viaje en el tiempo años más tarde.

Ojalá el día de mañana estas cosas desaparezcan debido a un cambio en la adaptación y servicios que las ciudades ofrecen a sus habitantes, ya sean personas o los animales que viven con ellas… en especial los perros. Quizá entonces esas manchas sean más interesantes que nunca, quizá nos recuerden los tiempos donde el hombre como humano, tenía presente continuamente su origen “animal” por medio del olor a orines que los perros dejaban en las esquinas.

Lo que pasa aquí pasa en todo el mundo, ya sea en la selva o en la ciudad más moderna… pero aquí llueve menos.

¿Quien puede evitar la meada de un perro? Llega ATACA……

Valencia 12/2012
Valencia 12/2012

Y se marcha alegremente buscando la siguiente esquina…

Valencia 12/2012
Valencia 12/2012