Nada como la fotografía, nos enseña a recordar como el tiempo y nuestro entorno cambia continuamente sin apenas percibirlo.

Ayer encontré en una de esas encantadoras tiendas de libros y otros objetos antiguos, un libro sobre fotografías del Barrio del Carmen en Valencia: 20 Anys Pel Barri 1974-1994, es curioso pero no es fácil encontrar fotografías de este barrio “antiguas” así que no lo dudé mucho y me lo llevé a casa.

Ni antes ni ahora, hay lugar en esta ciudad que sea capaz de reunir lo más antiguo de ella y lo más moderno, juntos en perfecta armonía… ni a ellos ni a sus gentes.

Valencia 11/2012

Un par de semanas antes en la misma tienda encontré un numero que no tenía de la revista Nueva Lente, N:43 septiembre de 1975. Quizá es un numero flojo si no fuera por que otra vez Jorge Rueda deja escrito un texto en dos páginas titulado: Nosotros los artistas.

Es un texto tan lúcido, tan veraz, tan locuaz, tan definitivo… que me cuesta entender que algo así no se pueda encontrar más que en una revista antigua, dejada de forma casi mágica, en una adorable tienda de antigüedades. Cuando repaso los stands de fotografía en las tiendas modernas… casi siempre encuentro a fotógrafos escritores, que no son capaces de mantener mi atención durante tres renglones seguidos. Si un día encuentras ese número, no lo dudes, me costó la ridícula cantidad de tres euros.

Pero esto es así, la gente solo te lee cuando alguien te edita, te pone en una estantería en el lugar de moda y marca paquete con el precio, los pósters al lado del libro y demás estrategia también funciona ¿te suena? una cosa es que nos timen con lo que utilizamos de forma externa, otra mucho más imperdonable es que lo hagan con lo que adornamos y enriquecemos nuestro cerebrito.