Las tiendas de cosas usadas y viejas empiezan a salir como setas, podría pensarse que es la crisis, pero hay un trasfondo detrás que habría que tener en cuenta.

Los viejos rokeros siempre vuelven, las viejas modas, el gusto por aquello que nadie nos ha vendido pero nos interesa inexplicablemente… es entonces cuando nos viene el imperioso deseo de llevarte lo ya vivido para comertelo, digerirlo y aportar con tu digestión un nuevo poso, una nuevo lamparón que no hará más que aumentar su legendario espíritu.

Son tiempos de una nueva contracultura.

Valencia 11/2012