Tras salir de la carcel después de la guerra, con tres hijos,  de vuelta al pueblo en la provincia de Cuenca el mensaje fue claro: Ya no puedes vivir ni tu ni tu familia en ese pueblo. Así, con un carro, mi abuelo por parte materna tuvo que montar a su familia en el y largarse a Valencia, para vivir algunos años muy duros.

Las familias se rompieron durante algunos años, pero la sangre vuelve siempre  a mirar que es lo que quedó atrás.

1960, los que quedaron allí.