“Fotografiar es poner en el mismo punto de mira la cabeza, el ojo y el corazón. Es una forma de vivir”

por Henry Cartier Bresson.

Cartier Bresson – Hyères, 1932

Escribir sobre alguien como Bresson suele ser casi siempre sinónimo de fracaso, primero por que ya hay ensayos muy buenos; para empezar los suyos propios, sus citas y sus técnicas fotográficas como la que comienza este escrito, que aparecen renombradas por cualquier lugar dedicado a su fotografía, textos que por su parquedad y brillantez, se convierten en perfecto binomio para entender sus fotografías; por otro, los que ya han escrito sobre el, sin ir más lejos el ultimo que leí por Jean Clair en el libro de fotografías de Bresson de la editorial LUNWERG, un texto excelente.

Al final ,todos, incluido el, parecen concluir que ante todo el es un artista, que su fotografía va más allá de la congelación de un momento, la cámara se transforma en una nueva herramienta para representar las necesidades expresivas del autor, que terminarán por mandar un menaje continuo al espectador, más allá del documento gráfico que se le supone a una fotografía.

Poner en lo que se hace, la cabeza, el ojo y el corazón y hacer de ello una forma de vivir es poco más o menos una filosofía de vida, con ella el consiguió el momento decisivo en la fotografía. Aquí es donde nace la perspectiva más arraigada de la concepción que tengo de Bresson, es de ella donde se entiende cómo un simple mortal se coloca en el epicentro de una evolución, que por otro lado parece desde la perspectiva que nos da el tiempo, se antojaba previsible a corto plazo, movida por la llegada a la fotografía de los artistas y la mejora de las cámaras fotográficas. Con Bresson parece la fotografía encontrar su momento decisivo, a partir de entonces, la fotografía ya nunca volvería a ser la misma.

Sin entrar en apuntes históricos que no tienen como objeto este texto, hay que reseñar que Bresson es un personaje situado socialmente en lugares donde confluyen cosas importantes, está bien rodeado, puede relacionarse con los emergentes de su época ya sea artististicos o sociales, destacan sus relaciones con el grupo surrealista y con una tempranera afición a la pintura. Pero además tiene mucho talento y una brillante idea que ya se va gestando en su cabeza. Y así lo fue haciendo guiado quizá por esa fe ciega que muchas veces envuelve a los artistas y que en ocasiones conduce a la fatalidad, aunque no en el caso de Bresson que consiguió pronto lo que se proponía, su entorno era muy favorable y su recorrido personal también.

Si hay algo que falla en muchos de las referencias que se hacen a Bresson es considerarlo un reportero gráfico, en mi opinión es un error bastante común ver sus fotografías solo como elementos históricos o sociales. Aunque trabajara también en esa línea, esa parte de su trabajo raramente pasaría de ser algo excelente a algo extraordinario, es la paja entre el grano. Cuando uno elabora una idea y quiere hacer de ello algo comprensible, tiene que elaborar un discurso que sea legible y lo legitime el que muchos puedan entenderlo, Bresson reúne todas esas cosas mejor que muchos de los artistas que hoy en día conocemos.

En mi opinión, el momento decisivo no fue algo nada nuevo, es la materia con la que llevan trabajando muchos artistas desde siempre . Si uno mira en los museos de pintura, escultura u otras disciplinas, muchas obras retrata un momento único, bello independientemente de cual sea el contenido que muestra. A veces esa subjetividad con la que el autor mira también queda retratada en las obras, pero la base es siempre algo corriente reprensado muchas veces, en el momento de máximo esplendor.

Bresson hace eso con la fotografía, ni más… ni menos, le añade una conjunto de reglas compositivas que tienen un alto contenido geométrico y una porción de espontaneidad que hace justicia al enorme potencial artístico que lleva impresa nuestra realidad diaria y que a la vez es un factor determinante dentro de la fotografía. Bresson en cierto modo nos enseña a descubrir la genialidad que se esconde en cualquier situación ordinaria y que ocurre de una forma continuada a nuestro alrededor y es más, nos grita que ya no hace falta reconstruir estos momentos a partir de una imagen en la memoria… con pulsar un botón es capaz de sujetar ese momento y que no se marche más.

Es una muestra muy clara de lo que la tecnología ha sido capaz de facilitar las cosas, un botón nos ahorra un trabajo que antes podían suponer horas o semanas incluso para algunos toda una vida; eso si… la preparación y capacidad personal necesaria para ver ese momento, es la misma ahora, que hace 2000 años por fijar una fecha absurda.