Instagram funciona por que es como un pastel dulce de fórmula archiconocida, que siempre queda resultón añadiendo un nuevo ingrediente personal que apenas cambia la fórmula.

El formato cuadrado ha funcionado bien siempre en la fotografía, los colores a película pasada también, los desenfoques más de lo mismo y podríamos añadir así todos los filtros que componen el programa… el problema es el mismo que le pasa  a los pasteles, cuando te has comido tres o cuatro te quedas empachado y ese pequeño triunfo que supone durante unos días el haber puesto un poco de originalidad a una formula mágica… se convierte en  hartura y más cuando ves las galerías en la red y todos te invitan a probar  su pastel “con aliño personal” y uno descubre que están tan buenos como los tuyos, al final aborreces los tuyos y los de tus amigos.

Estos filtros llevan toda la vida por ahí, y bueno alguna foto quedaba bien… pero para los que no lo saben: Estos filtros en la fotografía están totalmente pasados de moda, se consideraban y se consideran  una “cagada empachosa” por mucho que estén en auge ahora…a la moda de las pasarelas a veces provoca la misma sensación todo sea dicho, intentando así dejar un poquito de dignidad a esta “nueva” práctica.