No hace tanto que cargar un juego en un ordenador personal era algo muy rudimentario, una cinta de casette, una grabadora y a escuchar un montón de bits durante tres o cuatro minutos en una pantalla multicolor hasta que se cargaba el juego, al menos para los que teníamos un Zx Sprectrum. Se podía llegar a recordar el baile de beeps y memorizarlos para cada juego intentando con ello calcular el eterno tiempo que parecía tardar, era una retorica por la que había que pasar cada vez que nos sentábamos en la pantalla. Tras estos minutos asomaba lo que parecía puramente ciencia ficción.

Después de 30 años todo aquello parece algo difuso en el recuerdo, pero cuando vi esta foto pensé otra vez en el Manic Miner, la realidad ha superado a la ficción con creces. Mientra trabajaba con la imagen no podía dejar de canturrear esa melodía de Edvard Grieg: En la gruta del rey de la montaña que no paraba de sonar durante toda la partida.

Monic Miner 2012