En la retórica  de cada actividad donde se pone a prueba todo los conocimientos que uno tiene sobre una materia, siempre exige una preparación, como el calentamiento de un deportista o las rutinas de un torero. La fotografía también requiere de una preparación que cada uno se “inventa” de acuerdo con sus necesidades corporales, mentales y emocionales.

Un vaso de vino tinto, un par de pinxos , un café al gusto y   unos cascos con música seleccionada, después, las calles se abren majestuosamente delante mio, sin que nada de lo que pase al rededor me importe un bledo, es como si le diera a un interruptor y todo se encendiera.

No title, 03/2012

Después,  el trabajo delante de la pantalla, exige  una cabeza muy despejada, relajada y enormemente auto-crítica.